El Reino Perdido de Tonga: Camino al Paraíso

Antes de viajar a Tonga ya teníamos decidido que nuestro objetivo era llegar a Ha´apai, ya que ahí están posiblemente las mejores playas de Tonga y por qué no, del mundo entero.

Para eso teníamos que tomar el ferry MV´Otuanga´ofa que sale una vez a la semana desde el puerto de Nuku´alofa. Este suele tardar 12 horas a Ha´apai y 24 horas hasta Vava´u,  sin contar que el horario es “aproximado”, como prácticamente todo en Tonga.    El barco fue donado por el Gobierno de Japón en el año 2010, ya que el anterior se hundió en el año 2009  protagonizando una de las mayores tragedias en la historia del país. El día 5 de agosto de 2009 perdieron la vida más de 70 personas en un accidente que se podría haber evitado si las condiciones del barco hubiesen sido las adecuadas. El ferry, con más de 30 años de antigüedad,  había sido utilizado por el gobierno japonés, luego vendido a la vecina isla de Fiji para terminar su ” vida útil” en Tonga donde fue adquirido con la idea de utilizarlo solo unos meses mientras esperaban financiación por parte de Nueva Zelanda para la adquisición de un nuevo barco. Según fuentes locales el ferry tenía agujeros,  manchas de óxido y carecía de seguro. No estaba en condiciones de navegar, y solo lo hizo 5 veces desde que el Gobierno tongano lo compró. La compañía que vendió el barco al gobierno asegura que estaba ” en perfectas condiciones”, afirmación bastante cuestionable. Además, el capitán declaró que estaban presionados por zarpar en horario, incluso cuando él y la tripulación se quejaron de varios desperfectos. A raíz de este lamentable accidente se realizan más controles en el “nuevo” barco, el cual se encuentra en muy buenas condiciones y ha navegado todos estos años sin problemas. Como siempre hubo que esperar a que ocurra una tragedia para hacer las cosas como se debe.

Ferry "nuevo"
Ferry “nuevo”

Nosotros bien puntuales estábamos una hora antes de la salida (18:00 horas), y recién a esa hora estaban abriendo las puertas para poder embarcar…ahí ya nos empezamos a dar cuenta de lo que son los horarios tonganos. Como si esto fuera poco salimos nada más y nada menos que con 3 horas de retraso (21:00hs), aunque conociendo los antecedentes es mejor salir tarde y seguro.  Una vez en el barco, después de haber recibido codazos, empujones y todo lo que conlleva subir (fuimos los segundos en embarcar, mejor no pregunten cómo), nos acomodamos en la zona de los “dormitorios” improvisados.

Sala de espera del Ferry
Sala de espera del Ferry

Como podéis ver es un “quilombo” increíble, un caos, todo el mundo se lleva sus almohadas, alfombras, mantas y todo tipo de “accesorios” para estar lo más cómodo posible durante las 10,12,14 o 24 horas de viaje. Además hay que sumarle todos los artículos de limpieza, comida, papel higiénico y hasta un coche que compran en la “capital” y lo llevan a otras islas más pequeñas donde apenas hay tiendas, ni mucho menos concesionarios.

El coche está repleto de papel higienico

Nosotros, que nos adaptamos rápidamente, también empujamos un poco y por supuesto tuvimos un buen lugar (creedme que lo era), porque el barco estaba lleno de gente a reventar y todos ellos se improvisaron camas en cualquier parte: en las escaleras, la puerta del baño, adentro y afuera. Nosotros al menos teníamos una “habitación” con suelo de madera y unas lonas que bajaban por la noche haciendo de paredes para no mojarte en caso de lluvia. Aunque eso sí, una habitación compartida (y tan compartida), que te podías despertar con los pies del vecino en tu cara o con una mujer tongana (que no son precisamente pequeñas) durmiendo encima tuyo. El ferry tiene una “cafetería” donde puedes comprar noodles, snacks y bebidas. Además en la zona interior, donde no pudimos casi estar de lo fuerte que estaba el aire acondicionado, hay una televisión y ponen películas traducidas al tongano y en inglés. También hay duchas, aunque son bastante pequeñas y la higiene deja un poco que desear a medida que va transcurriendo el viaje. Macarena, que ya de por sí es de sueño profundo y se duerme en cualquier lado, se había tomado unas pastillas contra el mareo que la dejan “knockout” con lo cual durmió prácticamente todo el viaje. Yo, sin embargo, me dediqué a pasear y a observar a todos los pasajeros cámara de fotos en mano.

Macarena pillando sitio para los dos, mientras yo sacaba la foto
Macarena pillando sitio para los dos, mientras yo sacaba la foto
Sala interior del barco
Sala interior del barco

Este viaje no nos dejaría de sorprender. Cuando estábamos más o menos a mitad de camino el ferry se paró en medio de la nada con solo unas islas pequeñas a nuestro alrededor, no había ningún puerto a la vista ni ningún sitio donde amarrar. Para sorpresa nuestra y también alivio, porque lo último que queríamos era que el ferry se estropeara allí, aquello era una parada establecida. Sí, solo agua alrededor, y la isla más cercana como a un kilómetro. Entonces, ¿Cómo se baja la gente con sus cosas? La respuesta es sencilla: saltando por la borda. En cuestión de 10 minutos el ferry estaba rodeado de barquitos de pesca que harían la función de “taxi”. La gente empieza a tirar las cosas por la borda, y saltan desde la parte de atrás por una especie de “puerta” improvisada. Incluso vimos como con las grúas del barco cargaban un contenedor gigante en un barquito de pesca (pensábamos que el barco se hundía seguro). Por suerte esa no era todavía nuestra parada, nos quedaban unas horas de camino para llegar a Pangai    (capital de Ha´apai).

"Taxis acuáticos"
“Taxis acuáticos”
¿Se hundirá?
¿Se hundirá?

Después de disfrutar de este espectáculo, comenzamos con el siguiente: un amanecer espectacular rodeado de islas de ensueño en un paisaje inmejorable. Sintiendo el aire en la cara camino del paraíso no podíamos dejar de pensar lo felices que estábamos de estar ahí, de haber llegado a ese rinconcito del mundo tan poco explorado.

Cuando nos quisimos dar cuenta ya estábamos entrando en el puerto (o mejor dicho en el embarcadero) de Pangai donde nos esperaban, como no podía ser de otra forma, unas mujeres tonganas con su traje típico para así sentirnos totalmente parte de este cuento.

Mujeres tonganas con su vestimenta típica
Mujeres tonganas con su vestimenta típica

Ahora sí, hemos llegado: ¡ Estamos en el paraíso!

3 thoughts on “El Reino Perdido de Tonga: Camino al Paraíso

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