Península de Coromandel: Comienza el “Roadtrip”

 

Pasamos una semana en Auckland para solucionar todo el papeleo: I.R.D que es el número de la Seguridad Social, tarjeta SIM para el teléfono, formalizar la cuenta del banco y comprar nuestra furgo. Por fin estábamos listos para comenzar nuestro “Road Trip” por Nueva Zelanda.

Sin planear demasiado, por no decir nada, salimos en dirección Kaiaua simplemente porque aparecía en nuestra aplicación de Wikicamps como una zona gratis donde poder dormir en la misma orilla del océano.

En Kaiaua pasamos unos días hasta que paró la lluvia, donde aprovechamos para amoldarnos a esta nueva vida de dormir y vivir sobre 4 ruedas. Aprendimos a manejarnos en un espacio pequeño y a ducharnos en una “palangana” ( explicaciones aparte). Una vez paró la lluvia decidimos seguir viaje hacia la Península de Coromandel.  Aunque yo estaba con un tirón en la pierna y Macarena no se animaba a conducir por la izquierda, no podíamos resistirnos más. Aprovechando que nuestra “furgo” es automática y era la pierna izquierda la maltrecha, sin pensarlo nos lanzamos a la carretera. Primero paramos en el supermercado a comprar una crema para calambres musculares, y una señora divina que trabajaba ahí me hizo caminar agarrado a un “carrito” por todo el parking del súper, convencida de que mi calambre desaparecería. Al darse cuenta que su método no funcionaba nos dio el contacto de su fisioterapeuta y como si esto fuera poco, nos ofreció trabajo en el Centro Comercial el cual agradecimos pero rechazamos explicándole que recién empezábamos nuestra aventura y ya tendríamos tiempo de trabajar.

Estrenando la cocina
Estrenando la cocina
Menuda
Menuda “casita”
Paseando por la playa
Paseando por la playa

Por fin estábamos en la ruta, por fin sentíamos esa parte de Nueva Zelanda que veníamos buscando. Nos sentíamos “libres” por esas carreteras desconocidas que nos darían tanto de que hablar y tanto en lo que pensar. 

Comenzamos por la costa oeste de la península, recorriendo toda la carretera de sur a norte. Queríamos llegar hasta el final, conducir hasta no poder continuar y así sentirnos en mitad de la nada. Y así lo hicimos. Después de terminar la carretera comienza un camino de grava que te acerca un poquito más a esa sensación de libertad que veníamos buscando. Y vaya si la encontramos. Este camino termina nada más y nada menos que en “Fletcher Bay”, una playa maravillosa con una zona de acampada habilitada donde decidimos pasar la noche. Por supuesto no se puede olvidar “Port Jackson” otra playa espectacular unos 2km antes, con unas vistas preciosas.

Cuanta FELICIDAD
Cuanta FELICIDAD
Vistas de Port Jackson Beach
Vistas de Port Jackson Beach

Las dos playas están habilitadas por el D.O.C (Department of Conservation), con baños, agua potable y duchas de agua fría. Estas zonas de acampada tienen un precio de 10NZD por persona/noche, y la forma de pago es la famosa “Honesty box”. Este método de pago muy común en Nueva Zelanda consiste en rellenar un formulario con tus datos y los de tu vehículo, el cual junto con el dinero tienes que meter en un sobre que a su vez depositas en una caja metálica: la honesty box. Todo se basa en una cuestión de confianza. El “ranger” es el encargado de controlar que cada persona haya pagado lo que corresponde, pero no se encuentra allí las 24 hs. Puede venir a diario, cada dos días o una vez a la semana a recoger el dinero y, si estás ahí y no has pagado, te llevas una multa( bien merecida a nuestro parecer). 

Cuando pasamos por la playa de Port Jackson nos quedamos enamorados de las vistas, pero decidimos continuar, si habíamos llegado hasta aquí teníamos que llegar hasta el final. Y mereció la pena. En Fletcher Bay estábamos completamente solos, veníamos buscando perdernos en mitad de la nada y lo conseguimos. Los dos solos, en una playa bonita y con la inmensidad del océano frente a nosotros. Esta era la “libertad” que buscábamos y por suerte la encontramos. La noche fue muy ventosa, tanto que movimos el coche varias veces hasta que encontramos un sitio donde no sentíamos que el coche iba a salir volando. Y ahí si pudimos dormir tranquilos.

 

 

Playa Port Jackson
Playa Port Jackson
Camino a Fletcher Bay
Camino a Fletcher Bay

Después de pasar la noche en “Fletcher Bay” y con pronóstico de vientos aún más fuertes, decidimos poner rumbo a la costa este de la península. Puesto que la carretera termina en “Fletcher Bay” tuvimos que deshacer camino hasta el pueblo de Coromandel, para poder tomar así la ruta que une la costa oeste con la costa este.

Flecher Bay
Flecher Bay

Nuestra primera parada fue “New Chumbs Beach”, otra playa muy bonita, a la cual se accede tras 30 minutos de caminata desde la playa “Whangapona”. Os prometo que la caminata merece la pena. Esta es posiblemente la culpable de que encuentres la playa prácticamente vacía. Para nosotros la mezcla de la vegetación, con la arena blanca y el agua tan azulada, hace que sea una playa especial. New Chumbs Beach era totalmente distinta a las playas que habíamos visitado en la costa oeste. En esta parte de la península empezábamos a ver las playas de arena blanca y aguas un poco más tranquilas.

New Chumbs Beach

Esa noche la pasamos en “Purangi Winery”, desde donde abordaríamos al día siguiente dos de los mayores atractivos de la península: “Hot Water Beach” y “Cathedral Cove”. Purangi Winery es una taberna donde se puede dormir “gratis” siempre y cuando consumas. Es famosa por su sidra casera y sus pizzas (pizza mediana 20NZD, 1L de sidra 15NZD) y su buen ambiente. La idea no está mal, aunque nosotros no nos sentimos muy en concordancia con el ambiente de aquel día (es una opinión personal y cada día será diferente). Además llovía, hacía frío y solo nos apetecía descansar después de un largo día.

Nuestro tercer día en la península fue espectacular. Visitamos la turística, y no por eso menos bonita, “Cathedral Cove”. Aún hoy, después de casi un año en NZ, sigue siendo una de nuestras playas favoritas. Se accede con un pequeño “trekking” de unos 45 min a través del bosque, y su mayor encanto se encuentra en la gran cueva que une las dos partes de la playa cuando hay marea baja. Se pueden alquilar kayaks y ver la orilla desde dentro del mar, lo cual debe ser una maravilla.

Sendero a Cathedral Cove
Sendero a Cathedral Cove

La siguiente parada fue en “Hot Water Beach”  famosa por poder construir tu propia “piscina” de agua caliente cavando un hoyo en la arena. Esto se debe a que debajo de esta playa se encuentra una zona volcánica que calienta el agua del subsuelo pudiendo llegar a temperaturas de hasta 60ºC. Para tener éxito en tu “piscina” tienes que tener en cuenta las mareas, ya que el mejor momento es desde 2 horas antes de la marea baja hasta 2 horas después. Hay puestos donde puedes alquilar una pala por 5 NZD si te olvidaste la tuya. Nosotros, como buenos  novatos, no teníamos ni idea de nada y por supuesto no miramos las mareas. Además en lugar de alquilar una pala, lo intentamos con una súper pequeña de jardinería que teníamos en la furgo. Resultado: un desastre. Empeñado en construir una “piscina olímpica” me pasé horas cavando, y lo único que conseguí fue terminar lleno de arena hasta las cejas y perder la “palita” de jardinería, que quedó enterrada bajo la montaña de arena que iba sacando. Todo para mojarme solo la espalda mientras me rebozaba en la arena como una croqueta. Pero eso sí, me construí mi “piscina”, la cual luego cedí a un grupo de asiáticos que estaban más perdidos que nosotros.

Su gozo en un pozo
Su gozo en un pozo
Hot Water Beach
Hot Water Beach

Debido a que la Península de Coromandel es una de las pocas zonas de la Isla Norte de NZ  sin zonas gratis habilitadas para acampar, viajamos mucho más rápido de lo que nos hubiese gustado. Por ese motivo, y porque no teníamos ni idea en aquel momento de que existía, nos dejamos sin ver el sendero de los “Pinnacles” que al parecer es precioso. Pero como no hay mal que por bien no venga, esto nos sirvió para aprender a viajar más lento, sin sentir esa presión de seguir porque lo dicte una guía o el calendario, y así poder disfrutar más del camino recorrido.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *