Auténtica Experiencia Maorí

Durante nuestra estancia en Gisborne vivimos en un camping llamado Showgrounds Park Motor Camp. Este camping es bastante peculiar, ya que en él viven varias familias de forma permanente y otras durante largos periodos de tiempo. Nosotros vivimos allí unos 5 meses, con lo cual pudimos conocer muy bien a los residentes y entablar una buena amistad con ellos. Una de estas amistades fue con James de origen Maorí y su hijo Kassidy .

Aprovechando el ” Waitangi Day” que se celebra el día 6 de Febrero y es festivo en todo el país, James nos invitó a su casa en Ruatoria, un pequeño pueblo de la Costa Este (East Coast) en la Isla Norte de Nueva Zelanda. Esta región es una de las más remotas del país y no es casualidad que sea, posiblemente, la zona del país donde más Maoríes veríamos a lo largo de nuestro viaje. Si en todo el país los Maoríes representan  aproximadamente un 15% , en la Región de Gisborne ascienden a un 46%. La mayoría de ellos viven en su ciudad principal, que tiene su mismo nombre, quedando el resto de la región bastante despoblada. Ruatoria es la tercera población con más habitantes de la región y tiene tan solo 750 (18 menos que Tolaga Bay, la segunda más poblada), y lo más impresionante es que el 95% son maoríes.

Para aquellos que no sepan de lo que estoy hablando los maoríes son los aborígenes de Nueva Zelanda. Estos llegaron a Nueva Zelanda entre el año 800 y 1300, procedentes de otras islas del Pacífico, posiblemente desde Islas Cook, Tonga o incluso Hawai. Posiblemente conozcáis los tatuajes típicos o la famosa “HAKA” que el equipo nacional de rugby ha hecho famosa en el mundo entero.

Imaginaros nuestra emoción cuando supimos que nos adentraríamos tan de lleno en la cultura Maorí, y de una forma tan real como puede ser que te inviten a pasar el fin de semana en la casa de un amigo. Por si fuera poco, no era un fin de semana cualquiera, nos habían invitado a un acto 100% Maorí. Se trataba de la apertura de un edificio de la R.S.A, una Asociación de los Antiguos Combatientes de la Primera y Segunda Guerra Mundial y de los actuales miembros de las Fuerzas Armadas. La East Coast ha sido, y es actualmente, una zona en la cual gran parte de las familias tenían o tienen a más de un miembro en las filas del Ejército, con lo cual la apertura del edificio de la R.S.A se convertía en algo muy importante para el pueblo. Un sitio de reunión donde poder pasar un buen rato con los amigos contando “batallitas” (nunca mejor dicho) y donde poder planear actividades para las nuevas generaciones.

Puerta principal del edificio R.S.A. totalmente decorado al estilo Maorí.
Interior del edificio R.S.A. totalmente decorado al estilo Maorí.

La fiesta tendría lugar el Sábado, con lo cual  el Viernes junto con la familia de nuestro amigo James y otros habitantes del pueblo, Macarena y yo estuvimos ayudando a limpiar el centro, preparar y organizar las mesas…

Limpiando y dejando a punto el edificio de la R.S,A,
Limpiando y dejando a punto el edificio de la R.S,A, (Macarena, James y Kaisidy)

El mismo Viernes conocimos a los mayores del lugar y nos demostraron la ya conocida amabilidad y sobre todo generosidad de los Maoríes. Sin conocernos de nada nos invitaron a comer langostas que tenían preparadas para el día siguiente, y no solo nos invitaron, sino que fuimos los primeros en comer. Más tarde trajeron unas chuletas de cordero y de nuevo fuimos los “invitados”, en todo momento nos hicieron sentir como en casa, nos cuidaron y mimaron más de lo que nos hubiéramos imaginado. La East Coast es una zona rural, la mayoría de ellos se dedican a la ganadería, con lo cual todos llevan un cinturón de cuchillos a la cintura, además de sus “coches rancheras” (parecían sacados de un “Western” al más puro estilo de Hollywood) y de un acento inglés bastante difícil de entender ( nada que no se solucione con una amplia sonrisa).

Izquierda: Edificio R.S.A. Derecha: Carpa especial para la fiesta.
Izquierda: Edificio R.S.A.      Derecha: Carpa especial para la fiesta.

¡Y llegó el gran día! Todo el pueblo estaba vestido de largo, además vinieron familiares, amigos y comunidades maoríes de otros pueblos. Marama Fox, miembro del Parlamento de Nueva Zelanda por el Partido Maorí, estaba allí atrayendo invitados incluso desde la Isla Sur. Para nosotros era como si nos hubiéramos colado en una reunión familiar, siendo “dos blanquitos” entre la multitud, y sin embargo sintiéndonos parte de aquella gran familia.

En primer lugar hubo un gran recibimiento por parte del “Jefe de Ceremonias” hacia los invitados  que venían desde todos los puntos del país. Una vez terminados los agradecimientos por ambas partes y los elogios, comenzaron las danzas típicas, los cantes y hasta alguna “HAKA”.

Izquierda: Invitados Derecha: Anfitriones-
Izquierda: Invitados                         Derecha: Anfitriones

 

Cuando terminó la ceremonia de bienvenida, pasaron a inaugurar el centro, pidiendo que el más joven del lugar hiciera los honores, estando también presentes el “Jefe de Ceremonias”, la persona más mayor  y el “Sacerdote Maorí”.

Puerta principal donde se realiza la ceremonia de inaguración
Puerta principal donde se realiza la ceremonia de inaguración

Una vez dentro todo fue una gran fiesta,  comenzaron a cantar espontáneamente celebrando aquel día tan especial,  y  mientras fuera se preparaban las mesas de comida para el gran festín. Para nosotros fue un momento mágico, dentro de aquel edificio decorado por completo al estilo maorí, escuchando aquellas canciones y hablando con la gente de nuestro alrededor que nos decía que puedes llegar a sentir los espíritus de los antepasados.

 

 

Por si todo esto fuera poco llegamos a conocer a un “Rasta Maorí” con el cual nos saludamos nariz con nariz siendo éste el típico saludo Maorí. Los “Rastas” en Ruatoria fueron un movimiento religioso- cultural identificado con el movimiento rastafari de Jamaica. Pero este movimiento religioso-cultural derivo en una “banda criminal” conocida como ” Mt Zion Hikurangi Rastafarians” con unos 150 seguidores en su punto álgido. En 1987 tuvo lugar un conflicto entre la banda, los residentes del pueblo y la policía, el cual terminó con edificios quemados y disturbios con heridos. A esta banda se le imputó un delito por quemar unos 30 edificios en el periodo de 1985-1990 y se encarcelaron a sus líderes. Una vez han pasado los años algunos siguen perteneciendo a esta banda criminal mientras otros  volvieron al pueblo construyendo nuevas casas para vivir y para la comunidad, siendo perdonados por todo el pueblo. Se caracterizan por llevar toda la cara tatuada (como llevaban los jefes de las tribus maorís y sus chamanes) y algunos mantienen sus preciadas rastas.

Rastas Maoríes
Rastas Maoríes

Fue un fin de semana de inclusión total en la cultura maorí de una forma que nunca nos hubiéramos imaginado. Comimos y bebimos con ellos, escuchamos sus canciones más emotivas e incluso nos invitaron como 3 o 4 veces a quedarnos a vivir en el pueblo. Las emociones que sentimos son muy distintas de las que puedes llegar a sentir en un “show” preparado donde cantan y bailan como lo que es, simplemente su trabajo, que no es otro que entretener al turista.

2 thoughts on “Auténtica Experiencia Maorí

    1. Muchas gracias Roberto, la verdad fue una experiencia única y que nos encantaría volver a repetir, tanto en Nueva Zelanda con los Maoríes como en otros países con sus respectivas culturas.
      Gracias y mil gracias.

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