“Una de Pinchos Chocunos”

Pinchitos Chocunos

En mi época de estudiante universitario compartía un piso en Granada con mi hermano, puesto que vivíamos nosotros dos solos mis padres aprovechaban algunos fines de semana para venir a visitarnos y se quedaban a dormir en el piso. Como buena “madre española” mi madre siempre que venía nos traía comida y cocinaba durante el fin de semana.

Después de uno de esos “findes” donde mis padres nos visitaron, invité el lunes a mi amigo Kike y a su novia Zaira para que vinieran a almorzar conmigo y Macarena. Compre un kilo de pinchitos morunos, sin saber todavía que se fueran a hacer tan famosos con el tiempo.

Como buen anfitrión me ofrecí a cocinar y aquí fue donde empezó todo…

En mi casa tenemos costumbre de guardar el aceite usado cuando aún está limpio y con esa premisa tomé una sartén que mi madre dejó en la encimera de la cocina (para reciclar ese aceite limpio que quedaba) para cocinar ese kilo de pinchitos “chocunos”.

Una vez los pinchitos estuvieron listos junto con las patatas fritas y la ensalada, tomamos asiento y nos pusimos a comer. Estábamos muy augusto comiendo entre risas e historietas  cuando me doy cuenta de que los pinchos tienen un sabor extraño, pero no hago mucho caso y sigo comiendo. Macarena y Zaira hacía rato que ya no comían, ellas también lo habían notado pero no dijeron nada, simplemente (más listas que nosotros) dejaron de comer. Tras habernos comido el kilo de pinchos entre Kike y yo, cuando tan solo quedaban uno o dos trozos en el plato me pareció ver que Kike tenía una “pompa de jabón” que le salía de la boca y entonces todo cuadró en mi cabeza. Corrí hasta la sartén que había utilizado para cocinar los pinchos y la olí. En ese momento solo podía reírme, la sartén que utilice no tenía aceite limpio para reutilizar sino que mi madre la dejo con FAIRY (lavavajillas) para ablandar la suciedad de haberla usado durante el fin de semana.

No lo podíamos creer, nos habíamos comido casi un kilo de “pinchitos con Fairy”. Y los habíamos comido entre Kike y yo porque tanto Macarena como Zaira dejaron de comer en cuanto notaron algo raro y se hicieron “las tontas”.

Desde entonces no hay reunión familiar en la que no se recuerden aquellos famosos “PINCHITOS CON FAIRY”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *