Katmandú: Primeras impresiones


Aterrizamos de noche y fuimos directos al albergue, por lo que no pudimos ver nada, solo un entresijo de calles por el que solo un taxista local podía ubicarse .

Empezamos recorriendo el barrio de Thamel puesto que es donde nos estamos alojando. Thamel es el barrio comercial de Katmandú donde están la mayoría de los albergues de la ciudad. Es un barrio lleno de comercios, según la guía Lonely Planet más de 2500 en tan solo 6 calles. Por supuesto la tienda de montaña es la más popular, aunque no faltan las tiendas de souvenir llenas de figuras, collares y todo tipo de adornos. También puedes encontrar muchas tiendas de ropa estilo “hippy” y una gran oferta gastronómica con bares, restaurantes y puestos de comida.  Thamel es un barrio pintoresco, donde su ambiente comercial se respira por cada esquina, y se mezclan perfectamente los nepalíes con todos los extranjeros que pasean por sus calles buscando el regalo deseado o el equipamiento necesario para realizar los trekkings.

Paseando por Thamel

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Una de las primeras cosas que nos llamó la atención de Nepal fue la cantidad de cables que cuelgan por sus calles. En España suelen estar enterrados y aunque Macarena si que los veía en Argentina, parece que aquí es algo exagerado. Ya cuando nos despertamos el primer día y miramos en frente de nuestra habitación vimos la inmensa cantidad de cables que confluyen en cada esquina.

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También nos impresionó el tráfico, todas las calles están llenas de coches y sobre todo de motos, junto con nosotros los peatones, bicicletas, rickshaw e incluso alguna vaca despistada que pasea ajena a todo. Esta es nuestra primera vez en Asia y la verdad no estamos acostumbrados a esta jungla de vehículos. Nunca podríamos haber imaginado que en un callejón tan estrecho podían pasar tantos vehículos al mismo tiempo. Añadido es el ruido, no solo por el circular de tantas motos y coches, sino porque todos van tocado bocina por cada peatón que esquivan.

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Dejamos el barrio de Thamel atrás en dirección a la famosa Plaza Durbar pero cuando fuimos a entrar nos pidieron 1000 rupias por cada uno y la verdad nos pareció un robo. Si supiéramos que ese dinero fuera a servir para reconstruir la plaza hubiéramos pagado, pero con la corrupción que hay en el país pensamos que es solo un atraco al turista. Aprovecho para comentar para aquellos que aún no lo sepan que en Nepal hubo un terremoto muy grande en 2015 en el que quedó destruida gran parte de Katmandú, así como tantas otras ciudades y pueblos del país. La Plaza Durbar fue una de las más afectadas en la capital, donde varios templos quedaron totalmente en ruinas.

Los nepalíes viven relajados
Los nepalís viven relajados

Gracias a querer desviarnos de la plaza empezamos a recorrer las calles que la bordean y sin querer (y un poco queriendo) nos perdimos por ese laberinto de calles apartadas del centro, donde viven sus gentes. Fue un choque bastante grande para nosotros, aunque nos gustaba pasear por estas calles tan antiguas y con tanto encanto, descubrir la pobreza en la que viven muchos de sus habitantes fue bastante fuerte. Si esta gente ya era pobre, después del terremoto lo son aún más. No tienen más remedio que vivir en casas apuntaladas de una manera improvisada y eso aquellos que tuvieron la suerte de no perder su casa por completo. Hay muchos niños por las calles que son huérfanos y se dedican a pedir limosna, y otros tantos que aún teniendo padres, viven en condiciones bastante precarias y no van al colegio . Seguro algunos nos criticarán por “vender” la pobreza, pero no podemos ser hipócritas y  solo contar la parte bonita del viaje. La pobreza es una realidad en Nepal y sobre todo en Katmandú y como dije antes después del terremoto la cosa ha empeorado.

Entrada al barrio
Entrada al barrio

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Pero la vida sigue y los nepalís son gente alegre que se busca la vida en cada esquina, con un negocio, un puesto de comida o cualquier cosa que te puedas imaginar. Sin ir más lejos encontramos “zapateros” a pie de calle, que vendían suelas de zapatos y te los arreglaban en el momento. Nosotros aprovechamos para arreglar las botas de trekking de Macarena que se estaban empezando a desmontar y por solo 20 Rupias (15 céntimos de Euro) el muchacho las dejó como nuevas. Entre algunas de los más negocios más curiosos queremos destacar dos, uno que vendía cabezas de cabra cocinadas y otro que cocinaba los pollos con un soplete.

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Callejeando por el centro llegamos a la Plaza Durbar por otra calle y tuvimos suerte porque es posiblemente la única con acceso a la plaza donde no hay una garita para pagar. Recorrimos esta emblemática plaza echando muchas fotos y sintiendo una mezcla de alegría y tristeza. Es el sentimiento que tienes cuando por un lado ves palacios tan bonitos y a su lado otros que lo eran igual o más pero están totalmente destrozados por el terremoto.

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Templo destrozado por el terremoto
Templo destrozado por el terremoto

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En Katmandú anochece a las 6 de la tarde en esta época del año y toda la ciudad (sobre todo  Thamel) se llena de luz y colores. Es muy bonito pasear por las calles con todo su colorido, entre bares, tiendas y puestos de comida, escuchando la música de los grupos que tocan en las terrazas de los bares.

En estos momentos estamos recorriendo la cordillera del Himalaya camino a la base del Everest. Cuando volvamos os contaremos que tal ha ido esta experiencia tan bonita.

 

5 thoughts on “Katmandú: Primeras impresiones

  1. Me alegro que hayáis vuelto a las andadas….espero que todo haya ido bien por aquí y que por eso pudieseis empezar de nuevo a viajar….tenemos una cita pendiente a la vuelta….cuidaros mucho y Choco la salud lo primero….Maca a seguir tirando de el…..Un besazo a los dos de Bea y mio.

    1. Muchas gracias guapos!!!
      Por supuesto que tenemos una cita pendiente, que siempre lo pasamos genial con vosotros.
      La verdad que acabamos de empezar y estamos disfrutando muchísimo, ya iremos contando por donde sigue esta aventura.
      Un beso enorme para los dos!!!

  2. Chicos, que gran experiencia no? todo muy raro para un occidental (y de ciudad) pero con cosas especiales para vivirlas y sentirlas. Imperdible las cosas que han visto, los cables,las cabezas a la barbacoa (jejeje), el tio durmiendo la siesta, pero sobre todo la pobreza y la forma que tienen de sobrellevarla sin perder la felicidad que da la vida.
    Me encantaron las fotos y como has contado todo de forma que me parece estar por ahí. Felicidades y espero nuevas entregas .

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